Aprender a querer menos
A raíz de la entrada anterior, quería hacer hincapié en que el minimalismo no va de no gastar y mucho menos de no consumir. Hay que diferenciar entre el consumo y el consumismo y encontrar esas diferencias en el punto de partida de cada persona. No es lo mismo no comprar una bici con la que pueda ir al trabajo o salir a dar una vuelta los fines de semana si así lo queremos con tener dos bicicletas, una de montaña y una de carretera por el gusto de tenerlas, porque ambos sabemos que, con el paso del tiempo, las dos acabarán en el trastero cogiendo polvo y perdiendo valor. No es lo mismo tener un smartphone, hoy día prácticamente indispensable para casi cualquier cosa, con tener el último modelo de iPhone aún cuando el que teníamos funcionaba perfectamente. Y con todo y con eso, repito, nos podemos dar algún capricho de vez en cuando . Ha llegado a mis manos esta mañana este artículo de Casa Cambiante , el blog de Nela Salazar, una chica costarricense experta en hábitos mi...